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MI PARTO: UNA CESÁREA URGENTE

Este es el primer post personal que escribo y no va a ser el último. El blog de Made in Tribe fue concebido originalmente como punto de encuentro de gente a la que le importa la salud, que se cuida y cuida a los demás, incluido el planeta. Donde todas las voces se oyen y sobre todo todas se respetan. Así que me lanzo.

 

Voy a contar mi parto.

 

Cuando estaba embarazada estaba ansiosa por información sobre partos y lo cierto es que la gente en general es reacia a contar el suyo. Bueno, si hablan de él, te hacen un breve resumen más o menos así: ufff, 21 horas de parto, hasta que me pusieron la epidural… y 4 puntos ya sabes donde. Yo me negaba a pensar que el parto fuese algo tan engorroso, tan difícil, que se complicaba a la mínima, y de lo que la gente no quería hablar demasiado. Aún no lo sigo pensando.

 

El domingo 14 de junio después de comer empecé a notar algo. Sí, definitivamente esa presión en la barriga tenían que ser contracciones. Tooooma, las deseaba con todas mis fuerzas y es que ya llevaba 9 días más desde la fecha prevista de parto. Estaba en casa de mis padres y mi marido se encargó de hacerme bajar y subir las escaleras de casa como unas 200 veces. Como esto era un poco aburrido de vez en cuando me ponía a Shakira y me hacía un baile a lo danza del vientre para ir movilizando la pelvis. La teoría me la sabía, lo había leído casi todo y tenía unas ganas infinitas de vivir el ansiado parto y conocer a mi bebé.

 

A la 1 de la mañana ya en nuestra casa comenzó la fiesta. Le dije a Iñigo que se durmiera que necesitaba que estuviese descansado para lo que venía. Y nada, toda la noche de contracciones paseando por casa y contándolas con una aplicación del móvil para ver si eran regulares y cuánto duraban. Era dolorosas, unas más que otras y no me dejaban pensar en nada más. Sentía un dolor agudo que se concentraba en los muslos y cuando venía la siguiente el cuerpo me pedía andar, estar en movimiento. Para las 9.30h del día siguiente tenía cita en monitores para ver el estado del bebé y ya de paso darme la fecha de inducción al parto por tardona. Pero no me veía con fuerzas de esperar pacientemente a que me tocase mi turno así que nos plantamos en urgencias a ver cómo iba la cosa. La matrona del hospital, con cierto tono de sorpresa me dijo: pero si tú ya estás de parto, estás de 3-4 cm. ¡Yuju! Qué emoción, tenía unas ganas inmensas de vivir la experiencia del parto. Ese «momentazo» que había estado esperando durante 9 largos meses había llegado.

 

Blog Made in Tribe - Parto. Cesárea Urgente.

Fotografía de The Happy Frog por Anna Rouret.

 

 

En la sala de dilatación todo iba como la seda, pedí los monitores inalámbricos para poder caminar por la habitación y las contracciones cada vez era más fuertes. Estaba agotada, no había dormido en toda la noche, había hecho como tres maratones por el pasillo de casa y eso dolía que mataba. Después de unas 4 horas, y a pesar de ir con la idea de no usar analgésicos, lo dije en alto: quiero la epidural, estoy muerta. Iñigo intentó persuadirme porque sabía que yo quería intentarlo, pero soy débil, y saber que la tienes ahí, a mano, tan cerca… Estaba de 6 cm dilatada cuando me la pusieron y no fue ninguna maravilla. Es decir, no notaba dolor pero sólo en medio cuerpo, la otra mitad dolía a rabiar y encima ya no podía pasear por la habitación. Pasaba el tiempo y la situación no mejoraba así que me retocaron el catéter. Por fin se me durmieron las dos piernas pero ahora ya no era capaz de notar lo que estaba haciendo. Ya dilatada completa era hora de empujar pero las ganas arrebatadoras que dicen que hay que sentir yo ni las olía, pero quería que mi niña naciera ya, ya era su hora y yo iba a hacer todo lo posible para ayudarla.

 

Tras varios minutos de empujones la cabeza no estaba bien colocada y las pulsaciones de mi hija bajaban con cada empujón así que decidieron pasarme al paritorio para «ayudarme» a sacar a mi bebé. A Iñigo no le dejaron entrar pues se suponía que iba a ser instrumentalizado. El miedo me recorría el cuerpo, quería ver ya a mi niña pero tanto médico, bata y luz blanca no me ayudaban a tranquilizarme. Entonces empujé, me pedían que lo hiciera, -vamos a ver como está la cabecita. Y entonces es cuando pasó. *PROLAPSO. ¿Qué? PROLAPSO, PROLAPSO, ABRIMOS, OXÍGENO, SATURACIÓN (a grito pelado). Yo sólo oía esto y no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Yo gritaba también: NO, NO, DORMIDME POR FAVOR, DORMIDME. Una mascarilla con oxígeno y anestesia me hicieron el favor.

 

Me desperté en una sala de reanimación, sola. Bueno, no sola del todo, había otras personas a las que habían operado de cualquier cosa. Recuerdo a un chaval operado de apendicitis que estaba ido totalmente y que respondía por mí a las preguntas de las enfermeras, -¿qué has tenido, niña o niño? -Niño, contestaba el chaval. Ahora lo recuerdo con un punto humorístico pero en el momento no me hacía ni pizca de gracia. Yo sólo quería ver a mi hija. Me decían que todo estaba bien pero yo no la conocía. No conocía a mi hija.

 

No sé cuanto tiempo estuve en esta sala pero tampoco me pareció demasiado. Estaba aturdida y muy triste. Quería conocer a mi hija. Cuando me subieron a planta, ya estaban todos, mis padres, Iñigo y la pequeña. La sujetaba mi marido, él me la enseño y en ese instante me pareció el ser más perfecto del mundo. La cogí, la quería tocar, oler, abrazar, era mi bebé recién nacido. No quería perder más tiempo así que me ayudaron a colocar a mi hija al pecho y se agarró a la primera. Era inmensamente feliz.

 

Al leer esto puede parecer una experiencia de parto horrible, un tanto traumática pero realmente no lo es. Quiero decir, me hubiese gustado un parto natural, perfecto y precioso o dadas las circunstancias poder haber visto a mi hija en la misma sala de reanimación. A veces pienso que si no me hubiese puesto la epidural podría haber ayudado a mi hija a nacer y el cordón umbilical no hubiese salido antes que su cabecita y nos hubiésemos ahorrado una cesárea de urgencia. No lo sé y nunca lo sabré. Me quedo con la sensación de un parto sentido, los momentos en solitario por la noche con las contracciones y esa extraña sensación de que algo maravilloso va a pasar. Esos dos minutos de sufrimiento antes de la cesárea son NADA con la belleza de tener conmigo a mi pequeña.

 

Blog Made in Tribe - Parto. Cesárea urgente

Fotografía de The Happy Frog por Anna Rouret.

 

 

* El prolapso del cordón umbilical se presenta cuando el cordón sale antes que el bebé por el canal del parto, lo que causa una compresión del cordón umbilical por parte de la presentacion fetal (normalmente la cabeza, aunque también pueden ser las nalgas) que limita el aporte de sangre y oxígeno del mismo. Esto puede poner en peligro la vida del bebé, ya que provoca una disminución en su frecuencia cardiaca.

 

prolapso cordon

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Comments
  1. Ines | Responder
    • Made in Tribe | Responder
  2. Vero | Responder
    • Made in Tribe | Responder
  3. Banco de Celulas Madre | Responder

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